¿Hablamos?
Logo PsicolenePs. Marlene SchneiderPsicolenePsicóloga clínica
Sobre míServiciosTestimoniosBlogContacto
Agendar cita
Sobre míServiciosTestimoniosBlogContactoAgendar primera consulta
  1. Inicio
  2. /Blog
  3. /¿Y SI ESA DECISIÓN YA NO REPRESENTA QUIÉN SOS HOY?

¿Y SI ESA DECISIÓN YA NO REPRESENTA QUIÉN SOS HOY?

En resumen

A veces tomamos decisiones que, en un determinado momento de nuestra vida, parecen tener todo el sentido del mundo. Elegimos una carrera, una pareja, un trabajo, una ciudad, un proyecto o forma de vivir. Pero los años pasan, nuestras experiencias cambian y nosotros también. ¿Qué sucede cuando aquello que alguna vez elegimos deja de representar quiénes somos? Cambiar de rumbo no necesariamente significa habernos equivocado sino ser capaces de reconocer que crecimos y que necesitamos volver a elegir desde la persona que somos hoy.

Lic. Ps Marlene Schneider Móttola3 de octubre de 2026 · 8 min de lectura
Compartir
¿Y SI ESA DECISIÓN YA NO REPRESENTA QUIÉN SOS HOY?

¿Y SI ESA DECISIÓN YA NO REPRESENTA QUIÉN SOS HOY?

¿Alguna vez miraste hacia atrás y pensaste: “¿En qué momento dejé de querer esto?”

Quizás alguna vez soñaste con una determinada profesión y hoy ya no te entusiasma.

Quizás elegiste una relación pensando que era para toda la vida y, con el paso del tiempo, descubriste que ya no querés ese proyecto.

Quizás construiste durante años una determinada forma de vivir y hoy sentís que necesitás algo diferente.

O quizás hay algo en tu vida que ya no te representa, pero cambiarlo te genera culpa, miedo o incertidumbre.

Y aparece una pregunta difícil: ¿Estoy abandonando algo que alguna vez quise o estoy permitiéndome reconocer que cambié?

Esta pregunta puede resultar mucho más profunda de lo que parece. Porque tomar una decisión implica elegir algo y construir una identidad alrededor de esa elección.

“Yo soy esto.”

“Yo trabajo de esto.”

“Yo estoy en esta relación.”

“Yo siempre quise esto.”

“Yo no soy una persona que hace ese tipo de cosas.”

Y cuando empezamos a cuestionar alguna de esas afirmaciones, no siempre estamos cuestionando solo una decisión, sino también la imagen que construimos de nosotros mismos.

Nuestras decisiones ocurren dentro de un contexto

Hay algo que solemos olvidar cuando miramos nuestro pasado con los ojos del presente: la persona que tomó aquella decisión no tenía la información que vos tenés hoy.

Tenía otras experiencias.

Otros recursos.

Otras necesidades.

Otros miedos.

Otras prioridades.

Quizás tenía otras personas alrededor, otras expectativas familiares, otras posibilidades económicas, otra manera de entender la vida. Por eso suele ser injusto juzgar nuestras decisiones pasadas usando exclusivamente los conocimientos que tenemos actualmente. En ese momento, esa decisión probablemente fue la mejor opción disponible.

Pero no tiene que seguir siéndolo para siempre.

¿Cambiar de decisión significa que me equivoqué?

No necesariamente. Una decisión puede haber sido adecuada para un determinado momento y dejar de serlo más adelante.

Podés haber elegido una carrera que te apasionaba a los 18 años y descubrir a los 30 que tus intereses son otros.

Podés haber aceptado un trabajo porque necesitabas estabilidad y, años después, sentir que necesitás crecimiento.

Podés haber elegido vivir en determinado lugar porque era lo que necesitabas en ese momento y descubrir posteriormente que querés otra cosa.

Eso no convierte la decisión anterior en un error, significa que las circunstancias cambiaron. Y vos también.

Cambiar también es parte de crecer

A veces hablamos del cambio como si fuera una señal de inestabilidad.

“Antes quería esto y ahora quiero otra cosa.”

“Antes pensaba así y ahora pienso diferente.”

“Antes estaba seguro y ahora tengo dudas.”

Pero cambiar de opinión, revisar nuestros deseos y modificar nuestros proyectos puede ser una expresión de crecimiento. Porque crecer implica descubrir aspectos de nosotros que antes no conocíamos.

Hay experiencias que necesitamos atravesar para saber qué queremos, hay decisiones que solamente podemos evaluar después de haberlas vivido.

Puede ser muy útil preguntarnos: “¿Qué aprendí de haber elegido esto?”

Cuando una decisión se convierte en parte de nuestra identidad

Hay decisiones que tienen un peso especial porque permanecen durante muchos años. No es lo mismo cambiar de restaurante que replantearse una profesión, no es lo mismo dejar un hobby que cuestionarse una relación de diez años.

Cuanto más tiempo llevamos sosteniendo una elección, más probable es que esta se integre a nuestra identidad. Y ahí aparece una dificultad: si dejo esto, ¿quién soy?

Quizás esa sea una de las razones por las que algunas personas permanecen durante mucho tiempo en situaciones que ya no les hacen sentido. No necesariamente porque quieran continuar.

“Pero yo siempre fui así…”

Esta frase puede ser una señal interesante para detenernos.

“Yo siempre fui así.”

“Siempre quise esto.”

“Ya estoy demasiado grande para cambiar.”

¿Y si no fuera necesario seguir siendo exactamente la misma persona que fuiste?

Nuestra identidad no es una foto, se parece mas a una historia que se va escribiendo donde hay capítulos que permanecen y otros que terminan. Algunos personajes desaparecen.

Y quizás uno de los desafíos del crecer sea aprender a reconocer cuándo un capítulo llegó a su final, sin convertir ese cierre en una condena hacia todo lo anterior.

La culpa de cambiar

Una de las emociones que puede aparecer cuando queremos modificar una decisión es la culpa.

“¿Cómo voy a dejar esto después de tantos años?”

“¿Cómo voy a decirle a los demás que cambié de opinión?”

“¿Qué van a pensar?”

“¿No debería haberlo sabido antes?”

La culpa puede aparecer especialmente cuando sentimos que estamos decepcionando a otros.

Podemos hacernos responsables de nuestras decisiones y, al mismo tiempo, reconocer que nuestras necesidades cambiaron. Podemos cuidar a otras personas sin dejar de escucharnos, podemos valorar nuestro pasado sin estar obligados a repetirlo.

¿Y qué pasa con todo el tiempo invertido?

“Ya invertí diez años en esto.”

“Ya estudié una carrera.”

“Ya construí una trayectoria.”

“Ya hice demasiados esfuerzos como para cambiar ahora.”

Y es comprensible porque cuando hemos invertido mucho tiempo, dinero, energía o emociones en algo, abandonarlo puede sentirse como perder todo lo construido.

Pero hay algo que vale la pena revisar: ¿todo lo aprendido desaparece si cambiamos de dirección?

No necesariamente. Las experiencias dejan conocimientos, habilidades, vínculos y aprendizajes que pueden acompañarnos en nuevas etapas.

El miedo a empezar nuevamente

Cambiar puede ser liberador, pero también puede dar miedo. Porque una cosa es imaginar una vida diferente y otra muy distinta es construirla.

Aparecen preguntas:

¿Qué pasa si me arrepiento?

¿Y si la nueva decisión tampoco funciona?

¿Y si pierdo lo que tengo?

¿Y si no puedo?

¿Y si los demás me juzgan?

Estas preguntas no significan que no debamos cambiar. No necesitamos eliminar completamente el miedo para avanzar. Podemos aprender a convivir con cierta incertidumbre mientras exploramos qué queremos.

Antes de tomar una decisión, quizás haya que hacerse algunas preguntas

Cuando sentimos que algo ya no nos representa, puede ser útil detenernos antes de tomar decisiones impulsivas. Preguntarnos:

¿Esto realmente dejó de tener sentido para mí o estoy atravesando un momento difícil?

¿Qué parte de esta situación todavía quiero conservar?

¿Qué cosas cambiaron desde que tomé esta decisión?

¿Estoy eligiendo desde mis valores actuales o desde las expectativas de otras personas?

No siempre vamos a encontrar respuestas inmediatamente. A veces, en esta etapa no logramos decidir.

No todo cambio tiene que ser radical

También es importante recordar que cambiar no siempre significa tirar todo por la borda. Podemos necesitar modificar solamente una parte.

Quizás no querés abandonar tu profesión, pero sí necesitás trabajar de otra manera.

Quizás no querés terminar una relación, pero sí necesitás revisar acuerdos.

Quizás no querés mudarte, pero necesitás recuperar espacios propios.

Quizás no querés cambiar tu vida, sino recuperar aspectos que quedaron relegados.

Entre “seguir exactamente igual” y “cambiarlo todo” existe una enorme cantidad de posibilidades y explorarlas es parte del proceso.

Reconstruir una identidad

Cuando una decisión importante deja de representarnos, puede aparecer una especie de vacío que nos resulta muy incómodo donde sabemos lo que ya no queremos, pero todavía no sabemos qué queremos construir.

Esta etapa puede ser profundamente valiosa porque permite preguntarnos:

¿Qué quiero conservar de quien fui?

¿Qué quiero dejar atrás?

¿Qué cosas descubrí que son importantes para mí?

¿Qué valores quiero que orienten mi vida?

¿Qué deseo elegir ahora, independientemente de lo que alguna vez haya elegido?

Reconstruir nuestra identidad no significa borrar nuestro pasado sino integrar nuestra historia y permitirnos seguir creciendo.

Hay decisiones que también merecen ser sostenidas

Hablar de cambiar no significa que CADA DUDA sea una señal de que debemos abandonar lo que estamos haciendo.

A veces atravesamos períodos difíciles dentro de proyectos que valoramos mucho. Por eso es importante distinguir entre:

“Esto ya no representa quién soy” y “Esto me está resultando difícil hoy”.

Una crisis, un cansancio o una etapa de frustración pueden hacer que cuestionemos algo que en realidad continúa siendo importante para nosotros.

Por eso, antes de tomar decisiones significativas, es necesario explorar qué está ocurriendo realmente.

Tu pasado no pierde valor porque tu presente haya cambiado

Quizás esta sea una de las ideas más importantes para llevarnos de esta lectura.

Que hoy quieras algo diferente no significa que ayer hayas vivido una mentira.

Que una relación haya terminado no significa que todo lo vivido haya sido falso.

Que cambies de profesión no significa que los años anteriores hayan sido desperdiciados.

Que cambien tus prioridades no significa que antes no supieras quién eras.

Eras otra versión de vos.

Para cerrar: también tenemos derecho a volver a elegir

La vida no nos entrega una única oportunidad para decidir quién queremos ser.

Podemos revisar, cambiar, aprender, equivocarnos, volver a empezar.

No somos únicamente aquello que elegimos en el pasado.

Somos también lo que aprendimos, lo que atravesamos, lo que descubrimos y las decisiones que todavía podemos tomar.

Así que si últimamente hay algo en tu vida que ya no se siente propio, quizás no necesites tener inmediatamente la respuesta.

Tal vez puedas empezar por una pregunta: “¿Esto todavía representa quién soy?”

Y darte permiso para escuchar honestamente la respuesta.

Descubrir que ya no queremos lo mismo que antes puede generar mucha incertidumbre. En terapia podemos trabajar esas preguntas, revisar qué hay detrás de nuestras decisiones, identificar nuestros valores y necesidades actuales y explorar diferentes alternativas sin tener que encontrar todas las respuestas de inmediato.

Si sentís que estás atravesando una etapa de cambios y querés contar con un espacio para pensar qué camino querés construir, podés ponerte en contacto conmigo. Será un placer acompañarte en este proceso de conocerte, escucharte y volver a elegir desde quien sos hoy.

Sobre la autora

Lic. Ps Marlene Schneider Móttola

M.P. 2748 · Colegio de Profesionales de la Psicología de Entre Ríos

Lic. en Psicología (UADER). Psicóloga clínica que acompaña a jóvenes y adultos en terapia online y presencial desde Paraná, Entre Ríos.

Si querés empezar un proceso terapéutico, podés conocer cómo funciona la terapia online o la atención presencial en Paraná.

Seguir leyendoInstagram

Aviso: Este artículo tiene fines informativos y educativos y no sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento con un profesional de la salud mental. Si atravesás una crisis o pensamientos de hacerte daño, comunicate con la línea de asistencia al suicidio en Argentina (135 en CABA/GBA, 011 5275-1135) o con tu servicio de emergencias local.

Seguir leyendo

Quizás también te interese

Ver todos
  • 9 de marzo de 2026

    Terapia online: una modalidad actual, accesible y eficaz

    La terapia online llegó para quedarse. Aunque su crecimiento se aceleró durante la pandemia, hoy continúa consolidándose como una alternativa eficaz, flexible y accesible. En este artículo te cuento por qué sigue siendo una excelente opción y qué beneficios puede ofrecerte.

  • 23 de febrero de 2026

    EL AMOR… ¿SE SIENTE EN EL CORAZÓN?

    El enamoramiento es una experiencia intensa que combina emociones, sensaciones corporales y procesos psicológicos. Aunque solemos vivirlo como algo mágico e inexplicable, entender qué nos ocurre cuando nos enamoramos puede ayudarnos a construir vínculos más conscientes y saludables. En este artículo exploramos qué es el amor romántico, por qué se siente tan fuerte y cómo la terapia puede acompañarnos a vincularnos desde un lugar auténtico y equilibrado.

  • 20 de enero de 2026

    Técnicas de estudio

    ¿Sentís que estudiás muchas horas pero los resultados no siempre acompañan? Aprender no depende solo del tiempo que le dedicamos, sino de cómo lo hacemos. Conocer y aplicar técnicas de estudio adecuadas puede marcar una gran diferencia en la comprensión, la memoria y el rendimiento académico.

Ver todos los artículos
Logo PsicolenePs. Marlene Schneider Móttola

Lic. en Psicología (UADER) · M.P. 2748 — Colegio de Profesionales de la Psicología de Entre Ríos.

Atención en Paraná, Entre Ríos, y psicoterapia online desde cualquier lugar.

Secciones

  • Inicio
  • Sobre mí
  • Servicios
  • Testimonios
  • Contacto

Servicios

  • Terapia individual
  • Terapia online
  • Terapia desde el exterior
  • Orientación vocacional
  • Psicóloga en Paraná
  • Aranceles

Contacto

  • marleneschneidermottola@gmail.com
  • +54 343 501 9456
  • Paraná, Entre Ríos · Lunes a viernes, 8 a 20 h

© 2026 Ps. Marlene Schneider Móttola. Todos los derechos reservados.

Diseñado y desarrollado porMadCodes