Técnicas de estudio

¿Sentís que estudiás muchas horas pero los resultados no siempre acompañan? Aprender no depende solo del tiempo que le dedicamos, sino de cómo lo hacemos. Conocer y aplicar técnicas de estudio adecuadas puede marcar una gran diferencia en la comprensión, la memoria y el rendimiento académico.

Lic. Ps Marlene Schneider Móttola

Por Lic. Ps Marlene Schneider Móttola

20 de enero de 2026

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Técnicas de estudio
Técnicas de estudio

Estudiar suele asociarse al esfuerzo, cansancio y, a veces, a la frustración. Sin embargo, aprender no debería ser una lucha constante contra el tiempo o la concentración.

No existe una técnica de estudio “perfecta” ni universal. Cada persona aprende de manera distinta, y por eso es tan importante conocerse y probar qué métodos resultan más efectivos en cada caso.

El primer paso: la lectura comprensiva

La lectura es el punto de partida de cualquier proceso de estudio. Se trata de interactuar activamente con el texto. Una lectura eficaz implica varias etapas:

  • Explorar el material para tener una idea general del tema.

  • Preguntarse qué se espera aprender de ese contenido.

  • Leer con atención, identificando conceptos clave y términos nuevos.

  • Reformular con palabras propias lo leído, para comprobar si realmente se comprendió.

  • Repasar, volviendo sobre el material para afianzar lo aprendido.

Subrayar y anotar: destacar lo importante

El subrayado y las notas al margen son herramientas simples pero muy poderosas. Nos ayudan a diferenciar lo esencial de lo accesorio y a organizar la información.

Subrayar implica identificar ideas principales (no marcar todo el texto) y secundarias una vez que el contenido fue comprendido. Usar distintos colores o estilos puede ayudar a jerarquizar la información.

Las anotaciones al margen, en cambio, permiten aclarar ideas implícitas, hacer asociaciones, resumir párrafos o marcar relaciones entre conceptos. Flechas, símbolos o palabras clave pueden facilitar mucho el estudio posterior.

Técnicas de síntesis

Una vez comprendido el contenido, llega el momento de sintetizar, fundamental para fijar lo aprendido.

  • Resúmenes: consisten en expresar las ideas principales de forma breve y clara, utilizando un lenguaje propio, reinterpretando.

  • Esquemas: representan la estructura del tema de manera jerárquica y visual. Ayudan a ver el “mapa” del contenido.

  • Cuadros comparativos: permiten contrastar conceptos y encontrar similitudes y diferencias de forma ordenada.

  • Mapas conceptuales: muestran las relaciones entre ideas, conectando conceptos generales con otros más específicos.

  • Fichas y listas de conceptos: resultan muy útiles para clasificar información, repasar definiciones o aclarar términos confusos.

Estas técnicas no solo facilitan el estudio, sino también el repaso, reduciendo el tiempo necesario antes de un examen o una evaluación.

¿Por qué a veces estudiar cuesta tanto?

Dificultades para concentrarse, procrastinación, ansiedad ante los exámenes o falta de motivación también influyen en el rendimiento académico. En muchos casos, el problema no es la capacidad intelectual, sino la forma en que se enfrenta el momento de estudiar.

Aprender técnicas de estudio puede mejorar la organización y la comprensión, pero también es importante trabajar sobre los hábitos, las emociones y las creencias asociadas al aprendizaje.

Encontrar tu propia manera de aprender

Estudiar mejor no significa estudiar más horas, sino hacerlo de manera más consciente y estratégica. Probar distintas técnicas, combinarlas y adaptarlas a tu rutina puede ayudarte a sentirte más seguro y ganar confianza en tus capacidades.

Si te gustaría mejorar tu forma de estudiar, organizarte mejor o trabajar las dificultades emocionales que interfieren con el aprendizaje, te invito a ponerte en contacto conmigo. La terapia puede ser un espacio para entender qué te está pasando, potenciar tus recursos y construir estrategias personalizadas que se adapten a vos.