El duelo no solo se vive ante la muerte de un ser querido: también puede surgir tras la pérdida de una relación, un empleo o cualquier situación significativa. Conocer las fases del duelo y entender que es un proceso puede ayudarte a atravesarlo con mayor claridad y cuidado.
Lic. Ps Marlene Schneider Móttola
12 de octubre de 2025

El duelo es un proceso psicológico y emocional que aparece tras una pérdida significativa. Puede ser la muerte de un ser querido, la ruptura de una relación, la pérdida de un empleo, una amistad o incluso de un proyecto vital.
Cada persona lo vive de manera distinta, dependiendo de su historia, de la intensidad del vínculo y de las circunstancias de la pérdida. Lo importante es comprender que el duelo no es un estado permanente, sino un proceso dinámico que requiere tiempo y esfuerzo para recuperar el equilibrio.
Aunque no todos transitan el duelo de la misma manera, suelen reconocerse varias fases que ayudan a entender lo que ocurre durante este proceso:
Shock o negación inicial
La persona puede sentirse “congelada”, actuar de manera automática y tener la sensación de que lo que ocurrió no es real. Es común escuchar frases como “no lo puedo creer” o “siento que vivo una pesadilla”. Incluso puede aparecer una aparente entereza emocional que suele funcionar como un mecanismo de defensa.
Ira
Aparece cuando se empieza a tomar conciencia de la pérdida. Surgen sentimientos de rabia, frustración, impotencia y miedo. La ansiedad puede intensificarse hasta generar un estado de gran agitación emocional.
Negociación
En esta fase la persona intenta encontrar explicaciones o alternativas, buscando maneras de revertir lo sucedido o de darle un nuevo sentido a la pérdida.
Depresión o tristeza profunda
Aquí se conecta directamente con la ausencia. Puede manifestarse como nostalgia, aislamiento social, pérdida de interés en las actividades cotidianas y una sensación de vacío emocional.
Adaptación o reorganización
Con el tiempo, la persona comienza a encontrar nuevas formas de vivir y de relacionarse con el mundo. Recupera energía, experimenta sensaciones de placer y se abre a nuevas experiencias o vínculos.
Un duelo saludable no significa “olvidar” lo que se perdió, sino aceptarlo, integrar la experiencia y continuar con la vida incorporando aspectos nuevos o renovados. En este sentido, el duelo es un camino de transformación.
Las estrategias de afrontamiento —como apoyarse en la red social, permitirse sentir y buscar ayuda profesional si es necesario— facilitan que el proceso sea menos doloroso y más constructivo.
Si el dolor persiste de manera intensa, se vuelve incapacitante o aparece la sensación de que “no hay salida”, puede tratarse de un duelo complicado que requiere acompañamiento especializado.
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